Flow y productividad

¿Se puede aspirar aplicar el concepto de “flow” en cualquier disciplina y aprovechar sus ventajas para  beneficiar la productividad en los entornos laborales? Es una pregunta que valdría la pena responder.

Si ponemos la mirada en el mundo deportivo, notaremos que es posible mejorar el  desempeño individual y colectivo a través de los ajustes de la práctica. Ahora que estamos en época de Juegos Olímpicos de Invierno podemos presenciar la imposición de nuevas marcas —como el de la japonesa Nao Kodaira en patinaje de velocidad de 500 metros en 36,94 segundos, 39 centésimas menos que el récord anterior—. Pero esta evolución en el desempeño se observa en distintas disciplinas. En el Surf, por ejemplo, hace 20 años se corrían olas de 7 metros de altura y el último récord Guiness registrado  es  para Garret McNamara  por una ola de 23,77 metros.  Ya se comienza a hablar de que Hugo Vau podría haber establecido un nuevo récord este año en Nazaré, Portugal, con una ola entre los 25 y 35 metros de altura.

Pero, ¿qué está detrás de esta evolución? Y aún más importante, ¿puede aplicarse el mismo principio en cualquier área?. Al hablar de “flow” nos referimos al término acuñado por el Psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi para describir al estado en el cuál el nivel de involucramiento en la actividad que realizas es tal, que pierdes la noción del tiempo y al final alcanzas resultados extraordinarios. Si te suena familiar esta descripción, es porque probablemente en algún momento de tu vida hayas tenido una experiencia de este tipo, especialmente haciendo algo que te gusta. Sigue leyendo