Reto 4 - Práctica deliberada

Siempre es buen momento para plantearnos  un  nuevo reto y mucho más si tiene que ver con la práctica de alguna actividad que tengamos en mente. Ya han pasado casi tres meses de este año 2017 (El tiempo pasa volando!). Al  principio de año te sientes con una motivación increíble y una lista de propósitos tan extensa como solían ser tus cartas de regalos para navidad. Pero, si hacemos un corte y revisamos nuestras listas, tal vez nos percatemos de que no hemos logrado concretar algunas de las metas, otras quedaron olvidadas y otras son tan ambiciosas que no sabemos ni cómo empezarlas.

Puede ocurrir también que comenzamos con buen pie, pero no logramos mantenernos en el tiempo. La  vida real está llena de factores que nos alejan de nuestros propósitos, no siempre todo es favorable y se alinea hacia nuestros objetivos. El cuerpo ofrece resistencia hacia los cambios, también el entorno y la sociedad. Pero el cambio más importante nace de una pequeña decisión dentro de ti: Asumir conscientemente que quieres hacerlo!

Uno de los elementos esenciales para alcanzar el estado Flow y la maestría se basa en la repetición y la práctica de la actividad que hayamos escogido. Pero esto también funciona como una herramienta que te permite crear patrones y rutinas. Si no estamos acostumbrados a leer —por ejemplo— crear el hábito tomará algo de tiempo; lo mismo ocurrirá con el ejercicio, la escritura, la cocina, tomar agua, en fin, con cualquier actividad a la que no estemos acostumbrados.

Si quieres profundizar sobre el tema de la maestría, revisa nuestra publicación anterior:

Jiro Ono: La maestría del Shokunin

Uno de los errores que podemos estar cometiendo con los propósitos y metas es hacerlos demasiado ambiciosos. Y esto no está mal, soñar en grande es fascinante y está permitido!. De hecho, las grandes ideas generalmente surgen de sueños locos y ambiciosos. Sin embargo, ese sueño debe estar acompañado de un plan concreto que incluya pequeñas acciones que podamos ir completando.

Otro de los errores es no contar con una fecha límite o específica para las metas. En nuestra cuenta de Instagram @estadoflow explicábamos  que para algunas personas, puede resultar contraproducente sentir que tienen tiempo infinito para alcanzar un objetivo. El no sentir la presión de una fecha de entrega o límite, puede hacer que postergues la actividad y tiendas a procrastinar. En contraposición, contar un plan, con una fecha (real o inventada)  presiona a la mente a tomar decisiones y te dirige hacia la acción.

Generalmente, cuando la actividad que realizas está subordinada a la supervisión de otra persona o cuando tienes un mentor, tal vez resulte más fácil ir alcanzando los objetivos específicos, ya que tienes una presión externa. Pero si eres independiente o no tienes un supervisor, maestro, mentor, debes basarte en la autodisciplina y establecer tus propios mecanismos para diseñar el plan, hacer seguimiento en la práctica  y obtener feedback apropiado.

La consolidación del cambio requiere tiempo y es mucho más realista si se basa en pequeñas mejoras diarias orientadas a alcanzar la meta mayor. Tal vez hayas escuchado que se requiere un mínimo de 21 días para forjar un hábito, ya que es aproximadamente el tiempo que le toma al cerebro asumir este cambio como parte de ti, sin que tengas que pensarlo demasiado. El cerebro necesita pasar algunas funciones al modo automático para dedicarse al procesamiento de nueva información; por ello, ya no tienes que pensar cómo cepillarte los dientes o andar en bicicleta.

Muchos de los hábitos que tenemos se encuentran arraigados en nuestra mente  y es difícil cambiarlos de la noche a la mañana. Con base en este argumento, algunas dietas y planes de alimentación proponen su tiempo de ejecución inicial en 21 días,  pero este razonamiento puede aplicarse a cualquier actividad positiva que queramos incorporar  o a  un hábito negativo que queramos abandonar.  Tom Connellan, autor de la “Solución del 1%” amplía este tiempo a 30 días sugiriendo que es más fácil ajustarlo a tu calendario y hacer el seguimiento —digamos que adiciona siete días de consolidación al cambio—.

Este libro también explica lo que significa hacer una práctica deliberada. Tal como hablamos al principio, las personas que se destacan en una actividad o alcanzan la maestría, tienen en su haber cerca de 10.000 horas de práctica en esa actividad específica. Pero no importa únicamente  el tiempo que dedicas, sino la calidad de la práctica. Si cometemos los mismos errores una y otra vez y no hacemos los ajustes necesarios, probablemente no lograremos una mejora sustancial.

“Una práctica deliberada está específicamente diseñada para mejorar el rendimiento. Basada en acciones que serán repetidas. Viene con una retroalimentación constructiva y no se trata de diversión, es difícil. Algunas veces es bastante difícil.”

La idea de la práctica deliberada es hacerte consciente de qué tan bien o mal lo estás haciendo y qué puedes hacer para mejorar la próxima vez que lo hagas. El feedback es crucial, en la práctica deliberada y en el estado flow, debes ser capaz de ver  por ti mismo o a través de un tercero cómo está siendo tu desempeño con respecto a la meta. Entendiendo esto,  es momento de establecer nuestro nuevo reto: Realizar una práctica deliberada durante 30 días!.

En  primer lugar debes escoger una actividad. Ya sea que quieras comenzar la práctica de algo totalmente nuevo como un deporte, un hobbie, tocar un instrumento, aprender un idioma, etc. o que quieras mejorar en alguna actividad particular que ya realizas como:  lograr alguna postura de yoga, aumentar el tiempo de tu meditación, mejorar el rendimiento en un juego, mejorar tus habilidades en programación o fotografía, etc. o también  puedes tratar de incorporar un hábito positivo como: hacer ejercicio, comer saludable, aumentar la frecuencia de lectura, escribir, dibujar,  desconectarte de los dispositivos electrónicos, entre otros.

Una vez que hayas escogido tu actividad para el reto debes escribir un objetivo concreto para esa actividad, lo que esperas realizar en un plazo de 30 días. Trata de establecer un objetivo realista, si es demasiado ambicioso, te vas a frustrar y si es muy fácil no tiene mucho sentido. La idea es sentir que te retas, que sales de tu zona de seguridad, te tiene que costar, pero no debe ser imposible. Puedes escoger alguno de tus propósitos de inicio de año y descomponerlo en actividades u objetivos específicos. Expliquemos con un ejemplo:

Si tu propósito de inicio de año es bajar de peso, tal vez notes que es un deseo muy general. Ese deseo debe convertirse en algo  más específico, como: Rebajar “X” kgs de mi peso total, Disminuir en “X”% mi índice de masa corporal, Disminuir en “X”% mi porcentaje de grasa corporal, Reducir en “X” cm mis medidas de circunferencia abdominal, caderas, piernas, etc. para final de año 2017. Ese objetivo general, puede descomponerse en elementos más pequeños, metas mensuales y en actividades que acompañen la meta general, tales como: tomar “X” vasos de agua al día, hacer “X” horas de ejercicio tantos días a la semana, hacer x comidas al día, eliminar algunos alimentos, hacer un plan de alimentación saludable.

Para este reto nos vamos a enfocar en alguna actividades específicas. Puede que, por ejemplo, hayas practicado yoga por un tiempo, y uno de tus propósitos haya sido mantener la práctica de yoga; pero  no eres constante con la práctica, aún sientes que no logras concentrarte en la respiración, o te frustras al intentar hacer alguna postura. Tu objetivo general puede estar orientado a lograr un nivel más avanzado o alcanzar alguna postura en particular, pero debes descomponerlo en actividades más específicas como: realizar ejercicios que te permitan fortalecer los músculos que necesitas para esa postura: abdominales, brazos, decidir cuánto tiempo a la semana vas a dedicar a la práctica  e incorporar las posiciones preparatorias.

La idea de este reto es que una vez escogida la actividad te comprometas a hacer una pequeña mejora todos los días que sume a tu objetivo. Practicar todos los días, incorporar todos los días ese nuevo hábito, o abstenernos de algún otro, recordando que debemos evaluar constantemente e ir añadiendo modificaciones y mejoras diarias para ver qué nos resulta mejor. Es importante que ese ejercicio sea medible, que puedas ver la evolución y el progreso. Lleva registros de las medidas, los tiempos, los puntos, haz anotaciones personales, toma fotografías, graba videos, escribe en un diario lo que sientes, evalúate o pide a otro que te evalúe y te ayude con el feedback, lo más importante: disfruta el proceso!, recuerda que se aprende más durante todo el recorrido que en el destino final. Luego, nos cuentas cómo te fue!!!

Si quieres motivar a otro  a alcanzar alguna meta u objetivo, no te olvides de compartir este reto en tus redes sociales.

 

¡Un abrazo y buen Flow para todos!