Flow y productividad

¿Se puede aspirar aplicar el concepto de “flow” en cualquier disciplina y aprovechar sus ventajas para  beneficiar la productividad en los entornos laborales? Es una pregunta que valdría la pena responder.

Si ponemos la mirada en el mundo deportivo, notaremos que es posible mejorar el  desempeño individual y colectivo a través de los ajustes de la práctica. Ahora que estamos en época de Juegos Olímpicos de Invierno podemos presenciar la imposición de nuevas marcas —como el de la japonesa Nao Kodaira en patinaje de velocidad de 500 metros en 36,94 segundos, 39 centésimas menos que el récord anterior—. Pero esta evolución en el desempeño se observa en distintas disciplinas. En el Surf, por ejemplo, hace 20 años se corrían olas de 7 metros de altura y el último récord Guiness registrado  es  para Garret McNamara  por una ola de 23,77 metros.  Ya se comienza a hablar de que Hugo Vau podría haber establecido un nuevo récord este año en Nazaré, Portugal, con una ola entre los 25 y 35 metros de altura.

Pero, ¿qué está detrás de esta evolución? Y aún más importante, ¿puede aplicarse el mismo principio en cualquier área?. Al hablar de “flow” nos referimos al término acuñado por el Psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi para describir al estado en el cuál el nivel de involucramiento en la actividad que realizas es tal, que pierdes la noción del tiempo y al final alcanzas resultados extraordinarios. Si te suena familiar esta descripción, es porque probablemente en algún momento de tu vida hayas tenido una experiencia de este tipo, especialmente haciendo algo que te gusta.

Surf flow

Tener una experiencia de flow supone contar con algunos requisitos previos o condiciones. Entre ellos estaría por ejemplo, el dominio de las habilidades técnicas de la actividad en la que quieres experimentarlo o tener claridad de los objetivos que esperas alcanzar,  pero también se habla de tener un nivel de energía adecuado y poder concentrarte plenamente en los pasos que debes realizar. Esto sugiere que deben gobernar las emociones positivas por encima de las negativas, ya que las segundas generan entropía y hacen que la mente se disperse tratando de resolver los asuntos pendientes.

Aunque  autores como Johan Norberg afirmen que no hay mejor época para vivir que la que estamos viviendo, la realidad está siendo acompañada,  entre algunas otras cosas, por los mayores niveles de ansiedad y estrés experimentados por la sociedad. Arianna Huffington refiere que “estudios recientes del Carnegie Mellon muestran  como entre 1983 y 2009 hubo un incremento entre un 10% y 20% de estrés en casi todas las categorías demográficas”. De igual forma, en Inglaterra el estrés se ha convertido en una de las principales causas de enfermedad.  Si estamos sometidos a un ambiente constante de estrés y ansiedad lo más probable es que no vivamos la experiencia de flow.

Cuando una persona se encuentra en estado flow, se liberan los más potentes neuroquímicos en el cerebro: Dopamina, Endorfinas, Serotonina  amplificando de manera masiva el sistema inmune y expulsando fuera a las hormonas que causan estrés. Ante estos datos, es lógico pensar que el estado flow pueda convertirse en el estado más deseado del mundo y que las personas busquen replicar experiencias que lo generen como una forma de mejorar su condición.

Green Cargo Productividad

Stefan Falk, ex vicepresidente de la empresa Ericsson quedó tan maravillado por el concepto de flow que decidió aplicar esta filosofía para incrementar el compromiso de sus empleados. Más tarde, se iría a trabajar a Green Cargo —Empresa de logística y transporte en Escandinavia— en donde implementó una cultura corporativa basada en flow. Luego de un año empezó a notar beneficios sustanciales.

En el año 2013, McKinsey publica el resumen de un estudio llamado Increasing the “meaning quotient” of work . Inspirados en las experiencias descritas por deportistas y músicos mayormente conocida como “estar en la zona” centraron su investigación en determinar qué podía incrementar el nivel de energía, la confianza propia y la productividad  de sus empleados para así mejorar el ambiente de trabajo.

McKinsey flow significado productividad

El estudio determinó que en la práctica es muy poco común encontrar a personas que logren aplicar con maestría las técnicas necesarias para experimentar el estado flow en sus ambientes de trabajo. Por ello, durante una década  a través de ejercicios y sesiones prácticas indagaron entre más de 5.000 ejecutivos sobre  las condiciones bajo las cuáles lograban experimentar el estado descrito por  Csikszentmihaly. Los hallazgos se agruparon en tres categorías:

1. Claro entendimiento de los objetivos y metas:

Esto se refiere tanto el conocimiento que se requiere de lo que se espera, el rol de cada persona en la consecución de los objetivos y la preparación necesaria para llevarlos a cabo. Cuando no se cumple este punto en un ambiente de trabajo, la energía no se dirige eficientemente y se generan conflictos.

2. Calidad de las interacciones entre los individuos involucrados:

Esto tiene que ver con dos principios fundamentales: Confianza y respeto. Se refiere a la manera de entender el rol de cada individuo como parte de un sistema que busca alcanza un objetivo mayor y crear un ambiente colaborativo. Cuando se carece de esta condición  en el ambiente de trabajo, la energía también se disipa ante la resolución de conflictos y aplicación de políticas.

 3. Búsqueda de significado:

La última categoría resultó de agrupar la mayoría de características o condiciones  descrita por los ejecutivos y  se refiere a la búsqueda de significado. Es decir,  sentir que el trabajo que se hace tiene significado, sentido o propósito. Cuando se carece de este aspecto en el ambiente de trabajo,  los empleados no pondrán energía adicional, más allá de cumplir con sus tareas a cambio de una remuneración periódica.

La respuesta de los ejecutivos seniors acerca de cuánto aumentaba su productividad cuando se encontraban en estado flow, fue variable, pero, hubo una coincidencia en la respuesta  “alrededor de 5 veces”. A pesar de ser un resultado extraordinario,   la mayoría afirmó que sólo lograrían experimentar  este estado menos del 10% del tiempo. Los  datos sugieren entonces, que una mejora de al menos el 20% en el tiempo que las personas trabajan en flow, representaría un incremento sustancial en el nivel de productividad.

Trabajo de grupo Productividad

Una de las conclusiones del estudio, establece que las  habilidades de las primeras dos categorías pueden ser adquiridas  en las escuelas de negocios y en el caso de la Inteligencia Emocional, es un concepto bastante popular desde la década de los ´90. Sin embargo desarrollar el  “Coeficiente de sentido/significado”  es un poco más difícil de lograr. De hecho, el sentido de identidad de los empleados hacia la empresa es uno de los aspectos que más inquieta a los directivos de Recursos Humanos hoy en día.

Para McKinsey  existen un conjunto de herramientas que los gerentes pueden poner en práctica para mejorar la calidad de la experiencia y tienen que ver con: comunicación, feedback adecuado y oportuno, flexibilidad y empoderamiento. Pero, además de esto,   ha quedado claro que la Misión y la Visión de la empresa inciden directamente en el nivel de involucramiento que tienen los empleados y más tarde en su productividad; especialmente si  invita a hacer algo con propósito. Así, por ejemplo, tenemos empresas  con los siguientes enunciados inspiradores en su misión:
Google Mision logo  “Organizar la información del mundo y hacerla universalmente accesible y útil”  

Logo Ikea mision      “Mejorar la vida diaria de muchas personas”

Jet Blue logo mision  “En el aire y en la tierra, estamos comprometidos en mejorar la calidad de nuestros clientes, empleados y comunidad. Buscando inspirar a otros para hacerlo también”.

Dentro de las estrategias que plantea McKinsey para incrementar el nivel de involucramiento de los empleados y ayudar a mejorar su “coeficiente de significado” destacan tres principales.

La primera, consiste en prestar atención a la historia que se cuenta a los empleados para inspirar. Generalmente, este tipo de historias se enfoca en los equipos de ventas y resaltan las etapas en que la empresa no ha obtenido los mejores resultados o en contraste,  se cuenta la mejor historia con el fin de invitar a ir un paso más allá. El problema de esta aproximación es que se centra en la empresa y no en las personas. La historia que se cuenta, debe ser una que destaque el valor de los empleados y les haga sentir una pieza fundamental del rompecabezas desde cualquier lugar donde puedan aportar. La construcción de la misión puede involucrar a la sociedad, el cliente, el equipo de trabajo o los mismos empleados.

En segundo lugar, se basan en la hipótesis demostrada por  Daniel Khaneman en uno de sus experimentos sobre percepciones y toma de decisiones. La conclusión del experimento de tickets de lotería dio como resultado que las personas tienden a asignar un valor mayor a las cosas con las cuales desarrollan un sentido de pertenencia. “Cuando escogemos por nosotros mismos, nos sentimos más comprometidos hacia el resultado en un factor de 5 a 1”. Esto quiere decir, que las personas se involucrarán más en las actividades para  alcanzar un determinado resultado, si sienten que ellos han sido tomados en cuenta  en la definición de ese objetivo.

Por último, utilizar pequeñas e inesperadas recompensas para motivar. Utilizar cualquier detalle como notas de agradecimiento, mensajes que destaquen el impacto del trabajo individual, actividades para potenciar habilidades, actividades de integración, etc. Esta estrategia  podría ser desestimada por algunos, pero lo cierto es que se ha demostrado que  tienen un impacto significativo en el nivel de motivación de los empleados y luego en su productividad.



Steven Kotler, autor del libro “Rise of Superman” sugiere  que los mismos principios que se aplican en los deportes extremos para hackear el estado flow  pueden ser promovidos  en el ambiente corporativo. Algunas de las estrategias que plantea son:

  • Asumir más riesgos sociales: El flow está relacionado con tener objetivos claros, pero también con el  conocimiento de las consecuencias de cada acción y obtener retroalimentación inmediata una vez que las ejecutas. En el caso de los deportistas extremos, el ambiente de riesgo en el que se encuentran les obliga a estar plenamente concentrados en la tarea que están realizando. Sus decisiones deben ser las mejores ya que en ocasiones su vida depende de ello. Aunque en el ambiente de trabajo no se tengan situaciones de este tipo, se pueden propiciar otras que impliquen asumir algún tipo de riesgo: Hablar en público, presentar una idea para un proyecto, hablar con algún directivo, hablar con claridad sobre temas incómodos, entre otras.
  • Propiciar un ambiente que rompa la rutina: Si bien es cierto que alcanzar flow requiere maestría en la actividad en la que decides experimentarlo, el perfeccionamiento de las técnicas proviene de intentar distintos métodos y  la mejora continua.  Romper con la rutina puede aplicarse desde el diseño de oficinas para promover la interacción social, la creatividad, la paz y la concentración, hasta cambios constantes en las rutinas de actividades, reuniones y procedimientos.
  • Usar tus sentidos para integrarte con el ambiente que te rodea: Para esto es bueno practicar algún tipo de meditación o ejercicios de atención plena, algunos deportes de agilidad o juegos mentales.

Otras actividades que pueden realizarse en la búsqueda del estado flow en el ambiente corporativo son  explicadas por Alberto Ribera y Lucía Ceja en la nota técnica “La ciencia tras el flow en el trabajo”.

  • Ser proactivos: Para ello se pueden buscar retos constantes dentro de las actividades y responsabilidades que le  han sido asignadas. Otra vía es involucrarse en actividades extras que contribuyan al desarrollo de cualquier otra habilidad como por ejemplo: organización de algún evento, trato con proveedores, etc.
  • Identificar tus fortalezas: hacer un ejercicio de introspección para saber cuáles son los puntos fuertes y cuáles aspectos se deben mejorar o desarrollar.
  • Foco y atención: Identificar las cosas que nos gustan y a las que le ponemos más atención. Luego, como parte de un ejercicio consciente,  hacer un esfuerzo en prestar atención a las actividades que debemos realizar para potenciar nuestro desarrollo, aunque al principio nos resulten difíciles o aburridas.

Queda claro que el flow puede ser entendido como una filosofía de vida y aplicarse también al entorno laboral. La experiencia demuestra que una cultura corporativa basada en flow conduce a  un incremento significativo no sólo en la productividad sino en la motivación de los trabajadores. Este artículo resulta una pieza valiosa que reúne algunas de las mejores actividades que puedes empezar a poner en práctica desde tu lugar de influencia. ¿Te animas a vivir la experiencia y mejorar significativamente tu calidad de vida? El mejor momento para empezar, es justo ahora!. #justflow