ejercicios para mejorar concentración

¿Por qué es importante mejorar tu capacidad de concentración? 

Hay muchas razones que justifican o responden a esta pregunta de por qué mejorar nuestra concentración. Vivimos en un mundo tan globalizado, donde los canales de información se han masificado. Toda la información que necesitamos está a la vuelta de un click. Nuestra mente recibe y recibe información por diferentes canales: Redes Sociales, correos electrónicos, Televisión, Internet, información que proviene de dispositivos, GPS, sensores, etc. Ante tal volumen y diversidad de información, hoy en día se habla de Big Data como un término que hace alusión a grandes cantidades de datos que deben ser analizados y para ello se diseñan programas y sistemas que permitan llevar a cabo esta función.

Ante esta realidad, es lógico pensar que nuestras mentes estén experimentando una crisis en cuanto a nivel de concentración se refiere. Cada vez resulta más difícil y retador dedicar toda nuestra atención a realizar alguna actividad particular, sin tener la tentación de revisar el celular, ver si tenemos algún mensaje, las publicaciones de alguna red social, hacer un tweet, revisar los correos que llegan a nuestra bandeja, entre otras cosas. Y no me mal interpreten, todo esto forma parte de la dinámica de vida de nuestra época, pero de alguna manera, está afectando la habilidad de concentrarnos.

Tal como explica Daniel Goleman en su libro Focus:  “Debemos tener en cuenta la base de la atención, el músculo cognitivo que nos permite seguir un relato, completar una tarea, aprender o crear. Como veremos de alguna manera, las interminables horas que los jóvenes pasan mirando aparatos electrónicos pueden ayudarlos a adquirir habilidades cognitivas específicas. Pero surgen preocupaciones y preguntas acerca de la posibilidad de que generen déficits en sus habilidades mentales fundamentales.”

La concentración es la puerta de entrada a una experiencia de “flow”. Muchas personas pasan su vida sin tener muchas experiencias de este tipo. Se cree que el escenario perfecto ocurre cuando la actividad que realizamos es lo suficientemente retadora para nuestras capacidades sin que llegue a resultar frustrante. El proceso ocurrirá de manera más fácil  si sentimos pasión por la actividad o estamos altamente motivados. Pero en cualquier caso, se requiere un alto grado de orientación a la tarea y una aguda concentración.

Alcanzar una experiencia de “flow” supone que exista una sincronía entre los circuitos cerebrales que deben estar activos para llevar a cabo la actividad –de la mejor manera posible– mientras que los que no se necesitan se encuentran apagados. Sin embargo, la evidencia de investigaciones en puestos de trabajo sugiere que las personas se hayan “ausentes” e invierten gran cantidad de tiempo en las redes sociales e internet, mientras que otro grupo numeroso se deja llevar por las preocupaciones que le aquejan. En ambos casos, su atención se dispersa y no alcanzan el estado flow.

Lógicamente, tendemos a concentrarnos con mayor facilidad en actividades que nos gustan y nos llaman la atención. Por el contrario, la mente se encontrará mucho más dispersa y tenderá a  alejarse de alguna actividad que nos resulte desagradable, muy difícil o aburrida. Así, por ejemplo, una persona que odie los números, deberá imprimir un mayor nivel de esfuerzo y métodos más creativos para lograr concentrarse durante el estudio de algún tema matemático. Si por el contrario, le encanta leer, probablemente pueda pasar largas horas haciendo esta actividad, entendiendo el contendido con gran facilidad.

Es natural que las mentes tiendan a divagar en algún momento. En ciertas circunstancias esto resulta beneficioso para encontrar soluciones a problemas específicos que no conseguimos de manera consciente. Cuando la mente divaga, generalmente se dirige a mirar en nuestro interior, en las cosas que nos preocupan o asuntos pendientes. Este tipo de pensamiento es atribuido, con más frecuencia, a las personas creativas. Pero en general, todos lo experimentamos.

Dependiendo de la actividad que realizamos, aumentará o disminuirá la probabilidad de que la mente divague y de igual manera la capacidad de concentrarnos. El entrenamiento físico, la conversación y los juegos resultan actividades donde las personas tienden a concentrarse con facilidad. Goleman afirma: “La distracción más poderosa no es la conversación de los demás sino la de nuestra mente. La máxima concentración exige que las voces interiores sean silenciadas. Intentemos restar al número 100 sucesivos 7: Si logramos concentrarnos en esta tarea la zona conversadora callará.”           

Como hemos visto, la realización de ciertas actividades puede ayudarnos a mejorar nuestra capacidad de concentración. La mente también puede entrenarse, como cualquier músculo. De hecho, la práctica de Yoga en sí misma ha sido definida como “el cese de las fluctuaciones de la mente”. Más allá de tonificar y desarrollar fortaleza, mejorar la flexibilidad y lograr posturas con alto nivel de dificultad, el Yoga pretende “dirigir la mente exclusivamente hacia un objeto y mantener dicha dirección sin caer en distracciones.”

Si no tienes alguna actividad como el Yoga para trabajar tu capacidad de concentración, te dejamos estos sencillos ejercicios que puedes practicar cuando desees:

1. El rompecabezas Klondike de Sam Loyd:

Samuel Loyd quien fuera jugador de ajedrez, compositor de ajedrez y autor de rompecabezas, era amante de los tangram y publicó varios libros de este tipo. Se cree que los rompecabezas agudizan la observación, la atención, la concentración y estimulan un pensamiento lógico, la toma de decisiones y la creatividad. Estudios científicos sugieren que “las personas que mantienen el cerebro activo durante su vida con actividades cognitivamente estimulantes como la lectura, escritura y juegos de rompecabezas tienen menores niveles de una proteína asociada con la aparición del Alzheimer”.

Este que se muestra a continuación es uno de los rompecabezas icónicos de Sam Loyd.

Instrucciones:

Comenzar a partir del corazón que se encuentra en el centro e ir tres pasos en línea recta, en alguna de las ocho direcciones, norte, sur, este u oeste, o en el sesgo, como dicen las señoras, noreste, noroeste, sureste o suroeste. Cuando se ha avanzado los tres pasos en línea recta, usted estará parado sobre una baldosa con un número inscripto en ella, que indica la cantidad de pasos a recorrer en su segundo día, avance la cantidad de pasos indicada en una línea recta en cualquiera de las ocho direcciones. Desde este nuevo punto, cuando llegó, debe caminar de nuevo de acuerdo con el número indicado, y continuar después, según indiquen las baldosas a las que vaya llegando, hasta que llegue a una baldosa con un número que le permitirá caminar un paso más allá de la frontera. Al llegar a este punto usted habrá salido de los bosques y puede caminar todo lo que quiera ya que ha resuelto el rompecabezas.

Klondike Sam Loyd

Rompecabezas Klondike -Sam Loyd

2. Concentración en el reloj

Del libro de 1918 “El poder de concentrarse” de Theron Q. Dumont. Este libro afirma que si una persona tiene problemas para concentrarse, probablemente se deba a alguno de los siguientes inconvenientes: Deficiencia en el centro motor, Una mente impulsiva y emocional o una mente sin entrenamiento. Por tanto, la concentración sólo puede llevarse a cabo fortaleciendo la mente.

La práctica de este sencillo  y corto ejercicio puede ayudarnos a mejorar nuestra habilidad para centrar la mente en un objetivo.

Siéntate en una silla con la espalda recta  y coloca sobre la mesa un reloj analógico. Sigue con tus ojos la manecilla o aguja que corresponde al segundero conforme va girando. Continúa haciendo esto durante cinco minutos, tratando de no pensar en nada más que la manecilla del segundero. Este es un excelente ejercicio cuando no dispones de mucho tiempo para dedicara a la práctica. Aunque parezca algo realmente sencillo, resulta difícil de realizar. En el esfuerzo extra y la fuerza de voluntad necesaria para alcanzar el objetivo radica su valor. Trata de mantenerte relajado y tranquilo. Esta es una buena manera de controlar los nervios.

3. Ejercicio para la concentración y la memoria:

Del libro “El poder de concentrarse” de Theron Q. Dumont.

Selecciona algún dibujo, pintura o imagen para observar. Colócala en una mesa, siéntate frente a ella y obsérvala durante dos minutos. Concéntrate en los detalles, los colores y las formas. Luego cierra los ojos y ve cuánto puedes recordar y recrear en tu mente. Piensa en lo que representa la imagen, si es una imagen de la naturaleza o de algún escenario particular. Piensa en los objetos que se encuentran en el frente, en la mitad y en la parte posterior, piensa en los colores y las formas. Luego, abre los ojos y obsérvala nuevamente para corregir los errores  y omisiones que hayas tenido. Cierra los ojos nuevamente y nota cuan acertado eres la segunda vez. Practícalo hasta que la imagen de tu mente corresponda a la imagen verdadera. Puedes hacerlo muchas veces cambiando la imagen que deseas observar. Aquí te dejamos dos imágenes con las cuales puedes comenzar.

concentración y memoria en una imagen

Concentración y memoria en imágenes

4. Concentración cuando lees:

Del mismo libro el “Poder de concentrarse” de Theron Q. Dumont. Este es un ejercicio para mejorar la capacidad de pensar con claridad. El ejercicio consiste en leer un texto corto y luego tratar de escribir o hablar sobre las ideas principales de él, centrándote en las palabras relevantes. Leer un artículo de periódico y ver de qué manera puedes resumir sus ideas principales. Leer algo y captar la esencia de lo que se quiere transmitir, requiere concentración en la tarea que se está realizando. Si se te dificulta expresar la idea principal, entonces sabrás que tienes problemas para concentrarte. Una vez que domines este ejercicio, puedes aumentar la dificultad, leyendo un texto durante 20 minutos e intentando expresar de igual manera las ideas. Si aún sientes que esto  resulta muy fácil, puedes intentar leer algún texto en otro idioma que estés aprendiendo, esto será mucho más retador.

concentración y lecturaConcentración en la lectura

5. Del Principio del Volkswagen Jetta. (tomado del libro Potencia tu Energía E2 de Pam Grout)

Este experimento consiste en buscar durante 48 horas algún objeto específico. El libro sugiere automóviles de color verde, aunque puedes decidir cambiar el color por alguno que no resulte tan común como el amarillo, el negro o el blanco (en el caso de que corresponda al color de los taxis en tu ciudad). Esto lo harás durante las primeras 24 horas del experimento. Deberás contabilizar el total de automóviles que logras ver en ese lapso de tiempo. El segundo día, debes dirigir tu atención a encontrar “mariposas amarillas”, no importa de qué manera las observes. Algunas personas las vieron en papelería y vasos de cartón. Antes de iniciar cada experimento deberás repetir la siguiente intención: “Declaro con esto mi intención el día de hoy de buscar:________________________________________________________________________”

Contabiliza también el número de mariposas amarillas que logras visualizar.

concentración en mariposas amarilas

Puedes practicar este ejercicio más de una vez cambiando el objeto que deseas evaluar. Lo dejamos a tu imaginación!.

Espero que te haya gustado este artículo y que incorpores alguno de estos ejercicios como parte de tu rutina y así empieces a disfrutar los beneficios de una mente entrenada y focalizada.

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Un abrazo y buen flow para todos!