huerto urbano

¿Alguna vez te has preguntado si puedes tener un huerto en casa? Tener acceso tus propias hierbas frescas para cocinar? Poder experimentar esa frase “De la tierra a la mesa”. Tal vez creas que no puedes hacerlo porque no tienes un espacio de tierra, un jardín o patio para cultivar. Te traemos una buena noticia: puedes hacer crecer tus vegetales en macetas! No importa el espacio y donde te encuentres, seguro podrás hacer crecer algunos!

El contexto. ¿Por qué cultivar?

Si eres de los que vives en zonas urbanas habrás notado el efecto de la industrialización. Consumimos alimentos que parecieran tener apariencia perfecta pero que han perdido su sabor. Algunos ni siquiera se marchitan con facilidad. En algunos casos se habla de algunas modificaciones genéticas para generar productos más resistentes y rentables.

En contraste, surgen cada vez mayores productos que resaltan el estatus de “orgánico”, “natural” o “NON GMO”. Una tendencia creciente hacia una alimentación consciente, local y natural. Cabe preguntarse entonces: ¿En qué medida podemos tener nuestros propios vegetales y consumir directo de nuestro huerto?.

Los alimentos orgánicos son aquellos que se cultivan procurando cuidar el medio ambiente, utilizando materiales reciclables, cuidando el agua, pero además que no utilizan fertilizantes, pesticidas ni semillas genéticamente modificadas.

Vegetales de huerto

Las Ventajas:

Crear nuestro propio huerto sugiere crear una relación aún más personal y estrecha con los alimentos. Además, implica una cantidad de acciones que pueden ayudar en nuestra búsqueda y práctica de “flow”. Algunos de los verbos que asociamos a esta actividad son de profundo significado y valor: Sembrar, Cultivar, Plantar, Cuidar, Regar, Luchar, Crecer, Evolucionar, Cambiar, Florecer, Cosechar, Nutrir, Preservar, Fluir. Es una analogía perfecta sobre actitudes que debemos practicar en la vida cotidiana.

¿Qué puede ser más natural que algún vegetal o alguna especie cultivada por tus manos, con el cuidado y trabajo que el proceso conlleva?. Aprender a apreciar las diferencias entre los alimentos cultivados en casa y los industrializados va moldeando tu paladar y te permitirá apreciar el sabor real de los alimentos.

Ciertamente, al inicio tendrás que invertir en algunos implementos, pero a largo plazo te puedes ahorrar algunas monedas de tu compra semanal cuando tengas los primeros frutos. Puedes explotar al máximo tu creatividad al intentar diversas preparaciones con un ingrediente específico. Además, es una práctica ecológica, ya que estarás ahorrando el plástico que se utiliza para empaquetar los vegetales que compras en la tienda. Las ventajas son muchas, sólo se trata de ¡intentar!.

Una práctica de flow:

Cuando decimos que esta actividad puede ser una práctica de flow se refiere a que, como en distintas actividades, se puede mejorar a través de la práctica y se puede alcanzar algún tipo de maestría.

Mihály Csíkszentmihályi –el creador del concepto de flow- expresa que las personas generalmente experimentan el estado de flow cuando están practicando su actividad favorita como: cuidar el jardín, escuchar música o cocinar. En esos momentos están tan concentrados en lo que hacen, que simplemente pierden la noción del tiempo.

Mihály reflexiona también sobre la tendencia predominante de utilizar grandes recursos y energía no renovable en actividades dirigidas al ocio y el placer como producción de revistas, videojuegos, mantenimiento de campos de golf, etc. En contraste, se encuentran actividades sencillas que requieren mucho menos recursos y energía externa sino inversión de capacidades, emociones o conocimientos, tales como la jardinería, el voluntariado o la lectura que igual pueden generar grandes dosis de placer y experiencias de flow.

En su libro Aprender a Fluir, cuenta la historia de un anciano que en su juventud había experimentado el estado flow durante la segunda guerra mundial, al utilizar algunos de los caballos que tenían  para jugar Polo. Al terminar la guerra, su vida se volvió gris y rutinaria y pasó 60 años de esta manera hasta que leyó el libro Flow: una psicología de la felicidad. Entonces, comenzó a hacer actividades diversas que le habían interesado pero a las que nunca se había atrevido tales como: Cultivar el jardín y escuchar música, logrando revivir las sensaciones de su juventud.

La  jardinería o construir el huerto puede convertirse en una actividad compartida, un interés común que puedes tener con tu familia, pareja, amigos e hijos. Esto puede hacer que se afiancen los lazos afectivos y familiares y según Mihály “Cuando las personas se prestan mutua atención o la prestan a una actividad conjunta, aumentan las posibilidades de que los estados de fluidez estrechen los lazos familiares.”

Una actividad meditativa:

El proceso que conlleva sembrar una semilla y poner el cuidado necesario hasta obtener algún fruto  tiene que ver con la creación de vida, con observar los cambios conforme van ocurriendo, con ser paciente y aprender a esperar, con imprimir la energía adecuada para que crezca de la mejor manera posible. 

Construir tu propio huerto significa una práctica de atención plena, donde puedes concentrarte en el momento presente mientras haces lo que sea necesario. Aprender a observar los detalles y los pequeños progresos. Dejarte sorprender por lo que puedes ser capaz de crear.

Jeong Kwan —Monja Budista Koreana quien busca la iluminación a través de la cocina— cree que una vida da paso a otra vida. La energía hace que las plantas crezcan, pero se ha desvirtuado este proceso para acelerar el crecimiento o  mejorar la producción.

Ella cultiva sus propios vegetales sin intervención. Sólo los deja crecer y seguir su curso natural. Crecen en un ambiente libre sin seguir reglas rígidas, algunos se complementan entre sí. ¿Su secreto? Poner amor y compasión al momento de sembrar las semillas y en el cuidado diario.

Huerto para meditar

¿Cómo empezar?

Si vives en casa y tienes algún lugar específico: jardín, patio o terreno resulta ideal. Pero en nuestro caso nos enfocaremos en esas personas que tal vez viven en apartamento y sólo tienen acceso a un pequeño balcón. Ubica el lugar ideal en donde tendrás tus macetas o porrones.

Ve a algún vivero o tienda de jardinería y adquiere los siguientes implementos:

  • Macetas en distintos tamaños y dimensiones. Asegúrate de que tengan orificios de drenaje para que el agua pueda salir.
  • Tierra o abono para sembrar. En nuestro caso, obtuvimos además un abono a base de café que estaban regalando en una de las cafeterías locales
  • Una regadera o algún envase para regar tus plantas
  • Herramientas de jardinería: una pequeña pala para colocar la tierra, tijeras, rastrillo.
  • Semillas: Selecciona semillas que creas pueden darse en el lugar en donde estás. Prefiere los empaques que tengan las siglas “NON GMO”

Materiales para el huerto

Manos a la siembra:

La mayoría de los empaques de las semillas tienen las especificaciones en la parte posterior o a un costado. Trata de hacer esta primera acción de manera consciente y poniendo la mejor energía en cada maceta. Colócalas en el lugar donde les pegue el sol y revísalas diariamente recordando regarlas apropiadamente. Si vives en un lugar caluroso, probablemente tengas que hacerlo dos veces al día.

Algunos vegetales que puedes hacer crecer:

  • Pimientos /Pimentón: Si vives en un lugar frío la mejor época para sembrarlos sería en primavera, ya que son sensibles al frío. Necesitan algún lugar con bastante sol y se recomienda que exista cierta separación entre planta y planta. Requieren riego constante.
  • Tomates: Esta fruta es una de las preferida a la hora de iniciarse con el huerto. Puedes utilizarlo en muchas preparaciones y tiene grandes ventajas a nivel nutricional y para la salud. Aporta gran cantidad de antioxidantes, vitaminas A, C y E. Los expertos recomiendan sembrarlo en un lugar donde puedan obtener abundante luz. Requieren abundante agua pero algunos expertos sugieren espaciar las sesiones de regado.
  • Albahaca: La idea es hacer el semillero, sembrando las semillas a poca profundidad ( Aproximadamente 1 cm), depositas dos o tres semillas en un agujero que hagas con el dedo y luego cubre con tierra. Debe permanecer en un lugar soleado y regar cada uno o dos días. El brote surge de 10 a 15 días después. Puedes trasplantar a una maceta de unos 20 o 30 cm con tierra abonada y seca. Utiliza la albahaca fresca para condimentar tus comidas.

Tomates ajo

  • Cilantro:  Algunos sugieren una maceta de 45 cm de ancho y 20 cm de profundidad.  Se recomienda sembrar con la tierra húmeda y cubrir con unos 5 mm de tierra.  Colocar en un lugar soleado y regar con cuidado para mantener la tierra húmeda y no mover las semillas. La cosecha estará lista cuando los tallos tengan entre 10 y 15 cm. Se aconseja ir cortando las hojas de los tallos cada semana para estimular su crecimiento. 

Otra opción si no tienes las semillas es obtenerlas de los vegetales que has adquirido como en el caso de pimientos, calabaza, tomates También,  puedes hacer crecer algunos tallos. Así por ejemplo, con un  ramillete de tallos de cilantro colocados en un vaso de agua permitirás que las raíces crezcan y una vez estén suficientemente largas puedes trasplantarlos a una maceta. Lo mismo puedes hacer con  hojas de albahaca, tallos de puerro, parte de arriba de las zanahorias o una cebolla. De esta manera, poco a poco irás construyendo tu huerto urbano!

Si quieres buscar una actividad para salir de la rutina, intentar algo diferente, comprometerte y vivir esta maravillosa experiencia de flow, te invitamos a que comiences a construir tu propio huerto, con ello estarás contribuyendo con el medio ambiente y con tu alimentación. #justflow

Si ya lo has intentado y tienes algunos consejos, déjanos un comentario aquí abajo. Recuerda seguirnos en las redes sociales y mantenerte conectado!

Buen flow!